Disclaimer de la vida

Paperbagmanhead

¿Ponerle puertas al campo? ¿Ponerle límites al humor?

¡Hola! Es probable que hayas llegado aquí desde el tweet fijado en mi perfil de la famosa red social. Si eres alguien que me está [investigando|stalkeando|curioseando|lo que sea] para juzgar si soy apto para un puesto de trabajo (¡o para una concejalía!), o estás buscando algo para hacerme quedar como un [loco|criminal|colgao|subnormal|poetwitero] en público, o estás buscando alguna declaración sensible que pueda llevarte a despedirme procedentemente de mi actual trabajo, o algún propósito parecido a los ya enumerados, por favor, sigue leyendo.

En esencia, estás aquí por si puedes hacerme un Zapata.

He comprobado ya en varias ocasiones que los que tenemos cierta (aunque sea poca) exposición pública en las redes sociales (y en Internet en general), corremos el peligro de ser malinterpretados y linchados en un momento dado porque a alguien le dé por sacar de contexto cualquier chorrada que puedas haber dicho en algún momento de tu pasado. Ya sea en clave de humor o no.

Puedo ser un tipo más o menos profesional, mejor o peor en mi campo (intento ser bueno y superarme, querido/a lector/a, te lo aseguro). Puedo ser más o menos empático con el ser humano medio y puedo ayudar o no a las viejecitas a cruzar la calle y a llevarles la compra. Pero -si lo hago- no me verás alardear de ello en ninguna red social. En cambio, sí que verás twits de este tipo:

Obviamente, querido/a lector/a, no como entrañas de bebé. Es más, ni siquiera me han apetecido nunca. Es humor. ¿Humor de mal gusto? Puede. Lo malo es que el mal gusto que pueda tener mi humor es algo subjetivo. Lo que para ti puede parecer mal gusto, a otro le puede hacer risa e incluso gustarle. No sé si me explico.

Hay días en el trabajo en los que las cosas no salen todo lo bien que a uno le gustaría. Entonces, alguien te pregunta “qué tal” y respondes algo así:

De nuevo, obviamente nunca he estado cerca de apuñalar a mi jefe. Ni a nadie. Y menos con algo tan ineficiente como un boli. Pero es posible, querido/a lector/a que a estas alturas ya te hayas echado las manos a la cabeza y ya hayas emitido tu juicio sobre mí y mi comportamiento en la red.

Imagino lo que estarás pensando: “Pues si pones contenido de este tipo, que nadie se entere de tu twitter ni de tu blog”. Bien, ahí tienes tu punto. Pero créeme que, antes o después, la gente acaba enterándose. Bien porque lo tienes puesto en el currículum, porque algún enlace traicionero se cuela en tu LinkedIn o porque alguna ex despechada manda un correo-chivatazo a tu jefe. Entonces, por eso, yo he elegido tenerlo público. Tan público que mi jefe lee mi twitter cuando le da la gana, por ejemplo. Pero mi jefe es un hombre con la inteligencia suficiente como para saber cuándo estoy de broma. De hecho, lo aviso de vez en cuando:

Personalmente opino que estamos llegando a tal nivel de mojigatismo (y -permíteme- gilipollismo) en estos días con el tema de la corrección política, que estamos arrinconando, acorralando y matando al humor en casi todas sus expresiones posibles. Parece que lo único con lo que no se ofende la gente es con las cadenitas de Whatsapp (incluyendo al famoso negro del pollón).

Me voy a poner un poquito serio para variar. He visto cómo los miembros de un grupo de Whatsapp lleno de gente amargada y aburrida han pasado un par de tardes divertidas intentando destrozar la vida y la reputación de uno de los profesores de sus hijos, simplemente porque han encontrado cosas en internet. Cosas en internet. CO-SAS-EN-IN-TER-NET. Cosas escritas quizá hace décadas, cuando aún ni pensaba dedicarse a la docencia. Cosas en clave de humor (y permíteme decirte, querido/a lector/a, que eran cosas MUY graciosas) que no es que se hayan malinterpretado, no: se han retorcido de una manera enfermiza con toda la intención de joder. Joder la vida a una persona honrada, a una buena persona. A una persona que les estaba enseñando a sus hijos unos valores y unos conocimientos que, de no ser por él, probablemente no hubieran tenido nunca. ¿Os imagináis lo que queda de la reputación de un profesor cuando un par de amargados se dedica a difundir mierda enfermiza en el Whatsapp del grupo de padres de alumnos de la clase sin posibilidad de defensa o réplica? Pues eso. Es este tipo de mierdas lo que me hace perder la fe en la humanidad.

En fin, no quiero aburrirte más, querido/a lector/a. Si sigues en tu empeño de hacerme un Zapata, tienes material más que de sobra sin tener que buscar mucho. Si por el contrario eres NORMAL y tienes las suficientes luces como para detectar el humor, la broma, el sarcasmo y la socarronería, pues oye, ¡vayámonos de cañas!

FAQ

(Fricuenli ask’d cuestions, o preguntas frecuentemente asqueadas)

Pregunta: ¿Por qué eres tan tonto de poner público tu twitter, tu blog, tu facebook, tu instagram, tu…?
Respuesta: Ya lo he explicado más arriba, pero básicamente: porque me da la gana. Prefiero que la gente de mi entorno lo sepa por mí a que lleguen por circunstancias con mentalidad monguer.

P: ¿Y por qué en vez de poner cosas de asesinos psicópatas no pones simplemente fotos de gatitos?
R: Porque no sería yo. Mi forma de expresarme en internet es así. Con humor, con sarcasmo. Con lo que me da la realísima gana. Fijaos a qué nivel de seriedad puedo tomarme yo las redes sociales, si hasta sigo a @r0uzic en Twitter (eso quizá sí que podría ser denunciable).

P: ¿Qué pensarías si leyeras tú un twit de un compañero de trabajo diciéndote que quiere matarte?
R: Pensaría que a) está de coña, o b) que tiene algún problema conmigo. Se lo comento, y o bien a) nos descojonamos del tema, o b) nos ahostiamos en la calle. Lo que surja.

P: ¿VES CÓMO ERES UN VIOLENTO?
R: sarcasm

P: ¿Entonces no te crees a los asesinos que anuncian por twitter sus asesinatos?
R: Normalmente uno no anuncia que va a cometer un crimen. Claro que siempre hay colgaos.

P: PUES LOS ASESINOS ESOS QUE DISPARAN A CHIQUILLOS EN LOS ESTADOS UNIDOS TAMBIÉN PONÍAN POR TWITTER QUE QUERÍAN HACERLO.
R: Ya, claro. Y miles de asesinos hay también que no twitean nada. Seguro que tienes algo mejor.

P: SI PONES COSAS DE VIOLENCIA EN TUITER SEGURO QUE ES QUE QUIERES ABRIR EN CANAL A LA GENTE.
R: Que no, estimado/a lector/a. Que no. De verdad que no. De verdad de la güena que no. Palabrita de niño Jesú.

P: SEGURO QUE JUEGAS A MATAR GENTE Y TE GUSTAN PELIS Y SERIES DONDE MUERE GENTE.
R: Efectivamente, querido/a lector/a. De hecho, por si alguna vez mato a alguien, ya dejé en su día la noticia redactada para los periódicos y noticiarios amarillistas de este santo país.

P: ¿Estás insinuando que todo lo que la gente pone en Twitter puede no ir en serio aunque yo crea que sí es en serio?
R: PUES CLARO, SUBNORMAL. Claro, querido/a lector/a. Es lo que trato de decirte todo este ratillo.

P: ¿Pero, por qué lo hacen?
R: Yo que sé. Pregúntales a ellos. Yo, desde luego, porque en ese momento me lo pide el cuerpo. Sin más.

P: Pues esto no me gusta, oyes. No me gusta nada cómo la peña usa las redes sociales.
R: Deja de seguir a todos los que no te guste cómo usan las redes sociales. Es más, no uses las redes sociales. Es obvio que no las entiendes. Pero no te sientas mal, oye, no todo se ha pensado para que todo el mundo lo utilice.

P: Sí hombre, ¿y qué hago entonces para divertirme, si lo único que hago es buscar asesinos potenciales en internet?
R: Sal a la calle. Pasea. Arregla esa cosa de casa que tienes pendiente desde hace años. Adopta una mascota. Sorprende a tu pareja con algo. Pégate una maratón de series que tienes pendientes de ver. Llama a tus padres, a ver cómo están. A ver si te siguen queriendo.

P: A MÍ NO ME VA A VENIR NADIE A DECIR SI TENGO QUE USAR O NO TWITTER NI CÓMO TENGO QUE USARLO.
R: ¡Hey! ¡Justo ahí! ¡Párate! ¡Relax! ¡Piensa! Haz tú lo mismo: no digas a la gente cómo tiene que comportarse para que tus valores morales no se vean ofendidos o exaltados. Vive y deja.

P: PUES NO QUIERO.
R: Vale, diviértete entonces.

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